Tras haber cumplido mes y medio de movilización, como Frente de Estudiantes Libertari@s hacemos pública nuestra evaluación del proceso, en miras a fortalecer la discusión política y transparentar nuestros debates como organización.
El 2015 fue el año en que ante conflictos en los espacios locales entendimos que habían problemas de fondo, y logramos construir un petitorio que era más que la suma de los problemas particulares, que sistematizaba nuestras exigencias inmediatas a la vez que lograba presentar en positivo la Universidad de Chile que queremos: democratizada en su sentido más radical, que socialice la toma de decisiones, el acceso, y la orientación del conocimiento. Así, como FeL diagnosticamos los conflictos particulares surgían de injusticias transversales: 1) una desigual distribución del presupuesto en la Universidad en función de cuestionables “criterios históricos”, y un sistema de financiamiento originado por el abandono del Estado hacia sus universidades, que ha llevado a los espacios a financiarse mediante la venta de servicios a empresas y el aumento desmesurado de las matrículas; y 2) la falta de democracia al interior de la universidad, que permite situaciones de autoritarismo como las ocurridas en FAU, Beaucheff y Química, y perpetúa la obscena distribución de recursos actual.
Nuestra postura es que los petitorios se construyen para disputarlos y ganarlos, pues el objetivo
por el cual nos dedicamos a la política es el mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo. Por esto, evaluamos positivamente la creación de diversas instancias de participación triestamental sobre la distribución del presupuesto de la universidad, espacios de monitoreo de situaciones de autoritarismo y conflictos locales, creación de sala cuna en el Campus Andrés Bello, entre otros. Entendemos como un triunfo de las y los estudiantes movilizados ante una rectoría que actuó de forma errática, que no entendió la magnitud del conflicto y el malestar de los estudiantes, y mostró poca decisión política al momento de negociar.
En todo este proceso la toma de Casa Central fue crucial para cambiar la opinión de una contraparte que no atendía a nuestras exigencias desde que asumió su gobierno, e intentó responderlas a cambio de que bajáramos una toma que a su juicio “dañaba la imagen de su gestión”. Desde un comienzo se nos planteó que el motivo de la negociación era la presión que significaba la toma de Casa Central, y por tanto si acogíamos la propuestas de rectoría, la toma era la moneda de cambio; de lo contrario estaríamos exigiendo que nos den todo sin nosotros ceder nada, lo cual se escapa a toda lógica de negociación. Ante esto cabe esclarecer que los estudiantes ya se han manifestado a favor de aprobar las propuestas de Rectoría, y esto plantea el dilema en torno a qué hacer con la toma. Debemos sopesar si estamos dispuestos a bregar por sostener la ocupación aún si perdemos los avances que logramos en la negociación con Rectoría, con una participación que ha bajado sostenidamente, y si la cantidad de facultades en paro está por debajo de las condiciones de mantención estipuladas al inicio de la toma (40% de Centros de Estudiantes en paro), o bien aseguramos las victorias obtenidas y pasamos como comunidad universitaria a disputar el conflicto nacional. Como FeL consideramos que nuestra movilización no se sostiene en simbolismos, sino que en la acción y la organización, por lo tanto tiene poco sentido argumentar que el futuro del movimiento a nivel nacional depende de toma; aún menos si consideramos que en otras regiones el que esté o no tomada la Casa Central no afecta en absoluto.
El Pleno de Federación, organización social que cuenta con representantes de todo el estudiantado, ha considerado que hay que aceptar las propuestas de rectoría, y que la toma solo se bajaría si se cumplen ciertas garantías y precisiones adicionales planteadas por los espacios locales. En este marco, nos sumamos a las voces críticas respecto a los últimos sucesos entre estudiantes de la Universidad. En primer lugar, en el pleno en que decidimos la bajada de la toma y respuesta de rectoría, nos preocupa que los Centros de Estudiantes discutieron pautas distintas, por lo que la votación posterior reflejó esa misma desinformación. En segundo lugar, nos pareció incorrecto que se haya intentado bajar la toma sin que los espacios analizaran el cumplimiento de las garantías.
Los procesos de legitimación del quehacer de nuestra organización social priman sobre cualquier legalismo, ¿en qué aporta todo este proceso al desarrollo político de las y los estudiantes? Esa es la pregunta que debe dirigir nuestro accionar. La democracia no la entendemos como el respeto irrestricto al formalismo de una votación, sino como un ejercicio vivo de discusión y acción conjunta, por ello es que las muestras de mezquindad y hostilidad de los últimos días, sencillamente no construyen en el sentido correcto y las rechazamos. Es por eso que hoy consideramos positivo que se realice un Consejo de Presidentes que decida cómo proceder, dado que es la forma que considerábamos como correcta desde un comienzo.
Para finalizar, hay que recalcar que es lógico que la existencia de mesas triestamentales no implican necesariamente un cambio radical de la universidad, pues los cambios que planteamos tienen limitaciones objetivas: la Universidad actualmente está atada a marcos institucionales autoritarios que impiden transformaciones de fondo, a la vez que para terminar con las lógicas de mercado necesitamos enfrentarnos al gobierno y los poderes fácticos a nivel nacional. Es decir, para avanzar en nuestro petitorio debemos poner energías en la lucha por la Reforma de los Estatutos y en la disputa frente a la Reforma Educacional que plantea el gobierno. No debemos olvidar que las y los profesores han dado una batalla heróica el último tiempo en contra del proyecto de carrera docente y abierto puertas que se suponían cerradas. Hoy se movilizan diversos sectores productivos en contra de la reforma laboral que propone el gobierno y la Ley de Pesca. Somos conscientes que los horizontes articulados en nuestro petitorio sólo serán realidad cuando desarrollemos un movimiento multisectorial capaz de generar una ruptura del modelo, una que redefina los marcos de lo posible en el país y que devuelva la soberanía, el poder de decisión, a los actores sociales que ya no quieren ser mandados por un régimen que margina en lo social, excluye en lo económico y es autoritario en lo político.
Frente de Estudiantes Libertari@s, Universidad de Chile.
30 de Junio de 2015.
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| Militantes de Fel Universidad de Chile, Reunión de Comisión Política Ampliada |







